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TORTUGAS DE AGUA

Dentro de las tortugas de agua las más frecuentes son las de los géneros Trachemys, Graptemys y Pseudemys, las condiciones necesarias para el correcto mantenimiento de estas especies son muy similares.

Será necesario disponer de un recipiente con agua lo más grande posible, con una zona seca que permita a la tortuga salir del agua, si no disponemos de filtro será necesario cambiar el agua un par de veces a la semana.

No se recomienda que hibernen ya que no es un proceso que tenga lugar en su hábitat natural aunque son capaces de resistirlo, así que la temperatura del agua debe mantenerse alrededor de los 23-25ºC durante todo al año, por lo que va muy bien el uso de calentadores de agua para acuarios.

Su alimentación es omnívora, los tendremos que ofrecer verduras y alimento de origen animal (carne picada, pececillos enteros, jamón dulce ...), actualmente podemos encontrar fácilmente piensos secos formulados para la alimentación de estos tipos de tortuga. Hay que evitar el gammarus, ya que es nutritivamente muy deficitario.

Tenemos que estar pendientes de cambios en el comportamiento, presencia de ruidos respiratorios, alteraciones en flotación (inclinaciones), cambios en las deposiciones, aparición de áreas enrojecidas tanto en la piel como el caparazón, presencia de abultamientos o hibernación fuera del agua. Ante cualquiera de estas situaciones es recomendable una visita al veterinario.

TORTUGAS DE TIERRA

Dentro de las tortugas de tierra más frecuentes en los comercios podemos diferenciar dos grandes grupos: las tortugas africanas (Centrochelys sulcata y Stigmochelys pardalis) y las tortugas europeas (Testudo graeca, Testudo marginata y Agronemys Horsfield). Las condiciones para el correcto mantenimiento difieren mucho entre estos dos grupos y de ellos respecto a otras tortugas menos frecuentes como por ejemplo Chelonoidis carbonaria,

En todos los casos habrá que ofrecerles un recipiente con agua donde se puedan bañar y beber, de profundidad suficiente para cubrir el caparazón hasta la mitad, pero que la tortuga pueda sacar la cabeza ya que no saben nadar, por lo que deben poder entrar y salir fácilmente.

TORTUGAS AFRICANAS:

Se trata de especies adaptadas a zonas muy secas y cálidas durante todo el año y a alimentos fibrosos relativamente poco nutritivos, es necesario que los ofrecemos pues un terrario con un punto de calor alrededor de los 37-40ºC, esto hace difícil su mantenimiento en exterior en los meses de invierno si no disponemos de instalaciones adecuadas para garantizar las temperaturas necesarias.

Son animales que de adultos alcanzarán tamaños considerables, hasta 80cm y 100Kg C.sulcata y hasta 60cm y 35kg S.pardalis, así que debemos disponer de espacio suficiente para ellas y resultará muy importante controlar su crecimiento a través de una dieta adecuada y de un aporte de luz UVB necesaria para el correcto desarrollo óseo, si estos dos factores no se controlan correctamente pueden sufrir deformaciones que pueden llegar a ser muy graves.

Su dieta se basará pues en verduras (escarola, canónigos, rúcula, hojas de zanahoria, hojas de nabo, endibia, judías verdes ...), hierbas silvestres (diente de león y similares), césped, heno y otros vegetales (hojas y flores de hibisco, planta del dinero, Buganvilia), la col y las espinacas no son recomendables ya que dificultan la absorción del calcio, tampoco incluiremos la fruta en su dieta.

TORTUGAS DE CLIMA MEDITERRÁNEO:

Son especies de clima similar al nuestro, así que pueden vivir sin problemas en exterior durante todo el año hibernando en los periodos de frío. Sin embargo no se recomienda la hibernación, sobre todo en animales jóvenes o enfermos.

Al igual las tortugas africanas necesitan un suplemento de luz UVB para el correcto desarrollo óseo.

La dieta de estas tortugas se diferencia de las anteriores por la incorporación de la fruta (manzana, pera, tomate, sandía ...) en proporciones no superiores al 5% del total

No se debe dejar nunca una tortuga sola en presencia de un perro, ya que son muy frecuentes las mordeduras.

Hay que estar muy pendientes de cualquier indicio de enfermedad, ojos llorosos, mocos, ruidos respiratorios, alteraciones en las deposiciones ... en cualquiera de estos casos se recomienda una visita veterinaria

 

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